El arte como umbral: Manifiesto desde lo roto

El arte como umbral: Manifiesto desde lo roto

No busco belleza. Busco verdad.

No me interesa representar la realidad, sino perforarla.
Trabajo con lo roto porque ahí me reconozco.
En cada imagen que hago no hay documento: hay evocación.
El arte no es decoración. Es una herida que insiste.
Un umbral hacia lo que fuimos
y lo que todavía no sabemos que somos.

El cuerpo como archivo, la ausencia como protagonista

No retrato personas: retrato lo que dejaron atrás.
Me interesa la marca, el eco, la huella que persiste cuando el cuerpo ya no está.
Trabajo con la ausencia como materia.
Con lo que no se puede ver, pero sí sentir.

En cada fotografía, algo falta.
Pero esa falta habla.

Me detengo en lo que no se acomoda. En lo que incomoda.
Trabajo en espacios cargados: habitaciones donde alguien lloró, closets antiguos, baños de discotecas donde quedó flotando el deseo.

No documento. Escucho.
No capturo. Traduzco.

La fotografía, para mí, no es un acto de encuadre. Es un acto de lectura.
Una forma de leer lo invisible.

Trabajo con lo roto porque ahí me reconozco

Soy Cristina Wood.
Fotógrafa. Bailarina. Artista de lo invisible.

No trabajo desde la forma, sino desde la fisura.
No busco complacer. Mi obra no se acomoda.
Lo que hago no está pensado para todos.

Mi cámara no es testigo: es un instrumento de contacto.
No retrato personas. Leo lo que dejaron.
Mi trabajo comienza donde los cuerpos ya no están,
donde algo pasó y quedó suspendido.

Trabajo con lo que no encaja, con lo que incomoda,
con lo que insiste en hablar aunque nadie lo escuche.
Ahí, en esos bordes, aparece lo que hago.

Mi fotografía escénica nace de la misma urgencia:
capturar lo que el ojo no termina de ver,
lo que ocurre en el movimiento, en el intersticio,
en el instante anterior al gesto.

No documento. Respondo a una presencia.
Mi imagen no confirma: invita.

Crear es permanecer

No concibo la vida sin crear. No puedo estar sin fotografía, sin poesía, sin cuerpo como voz. Crear es la única forma de estar viva. Y si algún día dejo de hacerlo, sabré que algo en mí ya murió.

Esto no es un manifiesto de artista. Es un grito. Un conjuro. Un testamento.

Soy Cristina Wood. Artista del umbral. Así resisto la desaparición.

No concibo la vida sin crear.
La fotografía es mi manera de existir, de no desaparecer.

No hago imágenes para que se entiendan.
Las hago para que se sientan.
Para que incomoden. Para que permanezcan.

No todo lo visual es arte.
No todo lo que brilla conmueve.

Yo creo cuando algo no me deja tranquila.
Cuando hay una pregunta que insiste.
Cuando el cuerpo me empuja a decir algo que aún no tiene forma.

La imagen aparece después.
Como consecuencia, no como objetivo.

Este trabajo no es complaciente.
No es para todos.
Es para quien se atreve a mirar lo roto sin buscar explicación.

Mi fotografía no está hecha para adornar paredes.
Está hecha para quedarse adentro.
Para instalar una pregunta.
Para cambiar el foco.

 

 

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